martes, 23 de febrero de 2010

Boletin N 2: Editorial

Por: Daniel Morales Romero (dmorales@uma.edu.ve)

Hemos recibido con entusiasmo la Carta Encíclica Caritas in Veritate, sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad, que dirigió Benedicto XVI a todos los hombres de buena voluntad, y que puede contribuir al debate y generación de ideas en la comunidad académica acerca de los retos y desafíos que tiene la sociedad del siglo XXI.

Una recomendación que hacemos, siguiendo lo expuesto en la Carta, para el mejor aprovechamiento de este documento, es que se discuta de manera interdisciplinar. En el n. 30 se afirma que el tema del desarrollo humano integral adquiere un alcance aun más complejo: la correlación entre sus múltiples elementos exige un esfuerzo para que los diferentes ámbitos del saber humano sean interactivos, con vistas a la promoción de un verdadero desarrollo de los pueblos. Pero este esfuerzo, de la caridad en la verdad, exige una valoración moral y por lo tanto un esfuerzo por poner a la ética en relación con los diferentes ámbitos del saber.

Soy consciente de las desviaciones y la pérdida de sentido que ha sufrido y sufre la caridad, con el consiguiente riesgo de ser malentendida, o excluida de la ética vivida y, en cualquier caso, de impedir su correcta valoración. En el ámbito social, jurídico, cultural, político y económico, es decir, en los contextos más expuestos a dicho peligro, se afirma fácilmente su irrelevancia para interpretar y orientar las responsabilidades morales. De aquí la necesidad de unir no sólo la caridad con la verdad,en el sentido señalado por San Pablo (Ef 4, 15), sino también en el sentido inverso y complementario, de caritas veritate . Se ha de buscar, encontrar y expresar la verdad en la economía de la caridad, pero, a su vez, se ha de entender, valorar y practicar la caridad a la luz de la verdad (cfr. n. 2).

Por estas razones en el n. 31 afirma que la valoración moral y la investigación científica deben crecer juntas y que la caridad ha de animarlas en un conjunto interdisciplinar armónico, hecho de unidad y distinción. En este mismo punto se encuentra una crítica constructiva a una de las causas del subdesarrollo, a saber, la sectorización del conocimiento, que propicia la falta de sabiduría, de reflexión, y de pensamiento capaz de elaborar una síntesis orientadora. Como los problemas sociales son muy complejos, y las ciencias particulares enfocan los problemas y sus soluciones desde una visión parcial, hacer el esfuerzo por apreciar el problema en su conjunto es un requerimiento ético. Además, cada ciencia particular está al servicio de la búsqueda de la verdad; y como dice el n. 4 la verdad es logos que crea diálogos, de ahí la comunicación entre las visiones parciales para complementarse en la búsqueda de la verdad.

La encíclica es rica en contenido y aborda múltiples desafíos para la comunidad internacional actual. Comentamos el n. 32 en el que se nos invita a buscar nuevas soluciones a los problemas. Uno de estos, denunciados por el Papa, es el progresivo desgaste del capital social, es decir, del conjunto de relaciones de confianza, fiabilidad y respeto de las normas, que son indispensables en toda la convivencia civil. También dice que la ciencia económica nos dice que una situación de inseguridadestructural da origen a actitudes antiproductivas y al derroche de recursos humanos.

La falta de confianza entre las distintas unidades de la sociedad civil genera situaciones adversas cada vez más difíciles de revertir. La comunidad académica está llamada a orientar a la sociedad civil en general para propiciar cambios que faciliten la generación de confianza.

Invitamos a la comunidad académica a producir investigación y generar una discusión en esta área, y buscar maneras efectivas de difundir la necesidad de restaurar la confianza como un medio que contribuya al desarrollo integral del hombre.

Boletin N 2: Eventos


LECCIÓN INAUGURAL.
El 22 de octubre se llevó a cabo la Lección Inaugural de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. Este año, el economista Carlos Larrazábal, presidente de Conindustria, fue el encargado de abordar el tema de “La Situación de la Industria en Venezuela”.

SEMINARIOS.
Para el año académico 2009-2010 los Seminarios de la FCEA se realizarán mensualmente y formarán parte de las clases de los profesores relacionados con el tema a tratar. El primer seminario se llevó a cabo el 23 de octubre y versó sobre los elementos de la economía conductual, tema sobre el cual ahondó el economista Ramiro Molina.

VII JORNADA DE ADMINISTRACIÓN.
Como es de costumbre en la FCEA ya los alumnos de IV año se están preparando para realizar la VII Jornada de Administración, todavía se encuentran discutiendo posibles temas de interés y ponentes pero ya se tiene fecha: 13 y 14 de Abril de 2010.

Boletin N 2: La responsabilidad social empresarial (RSE)

3 ideas claves de la evolución reciente del concepto y enfoque de la RSE

Por: Isabel Arcay Contreras (iarcay@uma.edu.ve)

La responsabilidad social empresarial (RSE), en sus inicios, estaba asociada únicamente a los beneficios que recibían los trabajadores y su entorno familiar, luego esta definición cambió y se amplió para crear programas que impacten positivamente a la sociedad.

Hoy en día son cada vez más las empresas que cuentan con programas de RSE; sin embargo; muchas de las iniciativas que emprenden estas empresas terminan por convertirse en ayudas y donaciones que no tienen un mayor compromiso ni continuidad.

Es por ello que hay que ver a la RSE como un buen negocio y para poder verlo así las empresas deben emprender la RSE con fines estratégicos que busquen beneficiar a la comunidad y a la vez potencien su negocio. Tales iniciativas, además de mejorar la imagen de la empresa, contribuyen a ampliar su mercado así como también acercar a la empresa a los consumidores.

Las empresas deben enfocarse en desarrollar la RSE mediante estrategias orientadas a alcanzar ventajas competitivas. A su vez, la estrategia que vayan a utilizar va a depender de los fines u objetivos previamente identificados.

Algunas empresas emprenden proyectos de RSE por las siguientes razones:

Reforzar la imagen de marca y reputación de la empresa: los consumidores son atraídos en gran parte por las marcas y compañías consideradas por tener una buena reputación en áreas relacionadas con la RSE. Una empresa considerada socialmente responsable puede beneficiarse de su reputación entre el público y la comunidad empresarial. Esto a su vez genera lealtad y confianza en los consumidores.

Diferenciar la marca de los competidores: esto sucede porque los consumidores se identifican con las empresas, al relacionarse con la marca por la causa social.

Desarrollo económico: durante algunos años se ha estudiado la relación entre las prácticas de negocio socialmente responsables y la actuación económica positiva. Algunos investigadores han llegado a la conclusión de que existe una buena conexión entre ambas lo que corrobora que las empresas con prácticas sociales obtuvieron mayores beneficios.

Sin duda alguna la RSE emprendida con una visión estratégica, potencia el mercado de los consumidores. Es así como, capitalizando el poder que tiene la empresa sobre sus comunidades puede mejorar la educación, la salud, y el bienestar general, pues si mejoramos en algunos de estos contextos, estaremos encaminados hacia la sociedad que queremos o que soñamos en Latinoamérica y el mundo.

Para finalizar, es importante recordar que las empresas con visión de futuro deben estar a la vanguardia de nuevas prácticas de gestión que les permitan profundizar su relación con la sociedad mucho más allá de buscar beneficios económicos. Estamos concientes de que las empresas por sí solas no podrán abordar todos lo problemas de su comunidad, pero sí pueden colaborar con la construcción de un futuro para las comunidades que las rodean.

Boletin N 2: Negocios inclusivos y el mercado de la base de la pirámide


Por : Alfredo Sánchez (alfredo.sanchez@negociopyme.com.ve)

El auge de los temas relacionados con la responsabilidad social empresarial y la inclusión social conllevan el reto de lograr la viabilidad técnica y económica de estas iniciativas.

Una de las modalidades que despierta mayor interés corresponde a los “negocios inclusivos”, los cuales podríamos conceptualizar como iniciativas económicamente rentables, ambiental y socialmente responsables, que utilizan los mecanismos del mercado para mejorar la calidad de vida de personas de bajos ingresos.

El objetivo se logra permitiendo a ese segmento participar en la cadena de valor como proveedores de materia prima, agentes de comercialización o distribución y actores que facilitan el acceso a servicios básicos esenciales de mejor calidad con menor precio.

Los negocios inclusivos dinamizan la actividad económica, crean empleo, amplían la oferta, mejoran los precios y calidad de los productos, a la vez que generan nuevos mercados para las empresas.

En el caso del mercado de la base de la pirámide, este concepto se refiere a que en sociedades como la venezolana, y en general en los países en desarrollo, la estructura social corresponde a una Pirámide, en cuya base se concentra la mayoría de la población perteneciente a sectores de bajos ingresos.

Se estima que en el mundo entero el mercado de la base la pirámide lo constituyen 4 mil millones de personas con un poder de compra agregado de US$ 5 billones. (World Resources Institute / nternational Finance Corporation. Los siguientes 4 mil millones: Tamaño del Mercado y Estrategia de Negocios en la Base de la Pirámide).

En Venezuela, donde aproximadamente el 70% de la población se concentra en los estratos D y E, los negocios inclusivos representan un mercado potencial extraordinario para las empresas, a la vez que un mecanismo eficiente y sustentable para combatir la pobreza y mejorar la calidad de vida de la población.

En tal sentido, es interesante ver que en nuestro país las grandes empresas cada día dedican más esfuerzos a modelos de Negocios Inclusivos, en sectores como alimentos, telecomunicaciones, microfinanzas, microseguros, servicios de salud, televisión por suscripción y muchos otros.

El peso de los negocios inclusivos, como mecanismo de lucha contra la pobreza y oportunidad de negocios para las empresas, adquiere mayor importancia en tiempos de crisis, en los cuales la innovación, el ingenio y la apertura a nuevos paradigmas son fundamentales.

Las estrategias para superar la profunda crisis global, deben tomar en cuenta la atención e inclusión efectiva a la dinámica económica del también llamado “mercado de las mayorías”.

lunes, 22 de febrero de 2010

Boletín N 2: Bajo perfil de Venezuela en conferencia del LACEA




Por: Julieta Lares (jlares@uma.edu.ve)


Para los economistas, una de las reuniones más importantes la convoca a Asociación de Economistas Latinoamericanos y del Caribe (LACEA). Se realiza anualmente y este año tuvo lugar en Buenos Aires, en octubre.

Esta cita reúne tanto a académicos e investigadores expositores, como a representantes del BID, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y la CAF, profesores y estudiantes de universidades reputadas como Columbia, Harvard, Chicago, MIT, Princeton; latinoamericanas como El Colegio (México), San Andrés (Colombia), Sao Paulo (Brasil), de Montevideo (Uruguay); y de Europa y Asia, de Sassari (Italia), Cambridge y London School (Reino Unido), Tel Aviv (Israel), Carlos III (España). También asisten directores de oficinas gubernamentales de estudios económicos y hasta presidentes de bancos centrales y ministros de economía.

Lo que sucede en estos tres días de actividad intensiva es la presentación de unos 300 trabajos de investigación (seleccionados de entre unos 1.100 sometidos a evaluación), en 4 sesiones diarias: los asistentes deben escoger entre 8 temas para cada una de estas sesiones. Es realmente halagador poder escoger entre tantos tópicos actuales de investigaciones y disertaciones realizadas por reconocidos profesionales.

Vale la pena mencionar que todas las exposiciones, presentaciones digitales y trabajos son realizadas en inglés, por lo que el auditorio conocía y manejaba el idioma (no había disponibilidad de traducción simultánea): por lo tanto, las preguntas finales y discusiones eran en ese idioma. Esto aunque la mayoría de los asistentes eran de habla hispana, por lo que el uso del inglés le daba universalidad a este evento. Por otro lado, el tratamiento que se le dio a los temas no era estrictamente económico, lo cual demuestra el carácter versátil e interactivo de la materia económica. Entre otros, se estudiaron temas sociales (educación, empleo, familia, salud), políticos (pobreza, corrupción), sociológicos (migraciones), empresariales (emprendimiento, ciclos de las empresas, productividad, organizaciones),
históricos e incluso sicológicos (vocaciones, percepciones y expectativas).

Con respecto a mi experiencia, fue por demás enriquecedora, una buena inversión en cuestión de ánimos y estímulo al conocimiento para el inicio del año académico. Sin embargo, debo hacer la siguiente observación: debo decir que percibí a Venezuela con escasa presencia, y esto visto desde varios aspectos: entre los expositores, sólo tres venezolanos de entre más de trescientos, a saber Ricardo Haussman (Universidad de Harvard), Roberto Rigobon (M.I.T.), Adriana Arreaza (CAF), y Fernando Álvarez Parra (Banco Central de Venezuela). Venezuela como país objeto de estudio no estuvo presente en ninguna de las exposiciones a las cuales tuve oportunidad de presenciar, buena parte de las cuales tocaban temas de la región latinoamericana. Por último, los asistentes venezolanos, incluyendo a los mencionados arriba, éramos en total unos 9.

Para concluir, considero que el contacto personal con investigadores y académicos de su respectiva área de investigación; la posibilidad de hacerles preguntas y escuchar sus explicaciones, y finalmente el estar al día con lo más actual en cada campo de investigación, son cuestiones invalorables que deberían recibir todo el apoyo posible de parte de centros de estudio, universidades e instituciones gubernamentales, para fomentar el desarrollo de investigadores propios.

Boletín N 2: Algunos hallazgos sobre corrupción

Por: Daniel Morales Romero (dmorales@uma.edu.ve)

La corrupción es un mal social. Abundantes estudios muestran 1, por medio de indicadores económicos y sociales, que la corrupción tiene un impacto negativo en el crecimiento económico, que a su vez se refleja en un incremento en la desigualdad de ingresos en la población; otros trabajos muestran que existe una correlación positiva entre corrupción e inflación, y también altos niveles de corrupción están asociados con depreciación del tipo de cambio real; la corrupción desacelera las inversiones extranjeras en los países pobres impidiendo el surgimiento de economías de mercado. Asimismo, otras investigaciones muestran que la corrupción afecta al capital humano disminuyendo la proporción del Producto Interno Bruto que se destina a la educación pública y a la salud. También se ha descubierto que la corrupción está asociada con una alta tasa de mortalidad infantil y deserción estudiantil. Finalmente, también encontramos otros trabajos que relacionan la corrupción con el incremento de gastos militares.

En oposición a lo mencionado antes, hay trabajos académicos que afirman que la corrupción actúa como un lubricante que habilita el desarrollo y el crecimiento económico. Sin embargo, la abundante evidencia empírica no está a favor de esta postura. Más bien se ha encontrado que la corrupción es el segundo obstáculo más importante para hacer negocios, pues las empresas reinvierten sólo el 33% de sus ganancias en los países con ambientes más corruptos, mientras que las empresas en ambientes menos corruptos reinvierten el 55% de sus ganancias.

Dadas las consecuencias negativas de la corrupción en la sociedad, se pueden hacer diversas preguntas para determinar políticas y medidas que contribuyan con la erradicación de la corrupción. En este artículo se reseñan dos trabajos que podrían orientar políticas contra la corrupción: ¿niveles altos de libertades económicas y políticas causan una menor corrupción?, e ¿incrementa la corrupción el costo de hacer negocios a través de regulaciones complejas?

En Brito-Bigott, Faría, Montesinos-Yufa y Morales (2009), se estudia la relación entre niveles de libertades económicas y políticas, y corrupción 2. El trabajo incluye datos de 133 países y utilizó la técnica de Mínimos Cuadrados Ordinarios en dos etapas para establecer las relaciones de causalidad y hacer predicciones. Los resultados fueron estadísticamente significativos. El trabajo es abundante en resultados.

Se consiguió que tanto las libertades económicas como las libertades políticas tienen una relación negativa con corrupción, es decir, si se incrementan cada una de estas libertades la corrupción disminuye. Se logró establecer que tanto la libertad económica como la libertad política son complementarias (es decir, no son sustitutivas) en la lucha por la disminución de la corrupción. De hecho esta es la contribución más importante de ese trabajo. Por otro lado, se encontró que la libertad económica es más efectiva disminuyendo corrupción que la libertad política y que la interacción entre ambas libertades disminuyen la corrupción.

He aquí algunas simulaciones: Venezuela ocupa el puesto número 10 y Argentina el puesto número 45 en el ranking de países más corruptos del mundo. El modelo predice que si Venezuela y Argentina aumentaran en una desviación estándar su libertad económica, Venezuela podría llegar a ocupar el lugar número 85 en el ranking al lado de Polonia, y Argentina el lugar 101 al lado de Korea del Sur. En el caso de un incremento de una desviación estándar en las libertades políticas, Venezuela podría ocupar el lugar número 59 mientras que Argentina podría avanzar hasta el puesto 81.

Algunos hallazgos en la segunda pregunta

Normalmente se piensa que las regulaciones complejas, por ejemplo, el número de gestiones administrativas (el costo en tiempo y monetario), que se deben hacer para abrir legalmente un negocio, genera corrupción, entre otros, por la discrecionalidad que tienen los funcionarios para otorgar los permisos.

En Aviles, Brito-Bigott, Faría, Montesinos- Yufa y Morales (2009), se preguntan si la corrupción en un momento dado origina que las regulaciones sean más complejas. Responder a esta pregunta es importante porque podría arrojar luces sobre las causas de la complejidad regulatoria, y por lo tanto, sobre una vía de cómo revertir esa tendencia. Si la corrupción es una causa de que las regulaciones sean más complejas,entonces una disminución de la corrupción podría causar regulaciones más simples. Las regulaciones simples facilitan la apertura de negocios y su capacidad de agregar valor a la sociedad.

El trabajo incluye datos de 169 países y utilizó la técnica de Mínimos Cuadrados Ordinarios en dos etapas para establecer las relaciones de causalidad y hacer predicciones. Las regulaciones complejas utilizadas en el estudio fueron el índice de apertura de negocios, el índice de permisos de construcción, el índice de pagos de impuestos, el índice de comercio transfronterizo de importaciones y exportaciones, el índice de registros de propiedad y el índice de cumplimientos de contratos 3. Los resultados fueron estadísticamente significativos. A continuación se mencionan los más importantes:

Índice de apertura de negocios. Rusia ocupa el puesto número 62 en el ranking para esta regulación. El modelo predice que si Rusia redujera su nivel de corrupción en una desviación estándar, podría llegar a ocupar el lugar número 3 en el ranking, que es el lugar que actualmente ocupa Australia.

Para el índice de permisos de construcción, por ejemplo, Brasil ocupa el lugar 147 en el ranking y si redujera su corrupción en una desviación estándar podría ocupar el lugar 123, lo que representa una mejora (el lugar 123 lo ocupa Ghana).

México ocupa el lugar 109 en el ranking para el índice de pagos de impuestos. El modelo predice que si México disminuye en una desviación estándar su nivel de corrupción podría avanzar al puesto 73, pero si su nivel de corrupción aumenta podría ocupar el lugar 137 (que es el puesto que actualmente
ocupa Mali).

De los índices restantes se comenta sólo el índice de importaciones (comercio transfronterizo). Para este índice Argentina y Venezuela ocupan el lugar 84 y 153 respectivamente. Si ambos países disminuyeran en una desviación estándar su nivel de corrupción, Argentina podría ocupar el lugar 22 (a la par de Japón), mientras que Venezuela sólo avanzaría 8 puestos, ocupando la posición 145. Esto último sugiere que cuando las regulaciones son más complejas es más difícil hacerla más sencilla.

Conclusión

En los primeros hallazgos que se reportan se pueden conseguir algunas orientaciones, entre muchas, para disminuir la corrupción. Las libertades políticas y las libertades económicas son imprescindibles para el desarrollo de la sociedad, y según los resultados obtenidos, son un instrumento para disminuir la corrupción. Dada la cantidad de males que genera la corrupción en la sociedad, un incremento de las
libertades políticas y económicas podrían impactar positivamente al crecimiento económico, al costo de la vida, la tasa de mortalidad infantil, la proporción del PIB que se destina a la salud y a la educación, etc. Un reto de política pública podría ser operacionalizar el incremento de dichas
libertades como un medio para disminuir la corrupción.

En los segundos hallazgos se consigue una explicación a una de las causas de la complejidad de las regulaciones, que a su vez impactan negativamente al crecimiento económico y a la sociedad en su conjunto. Disminuir la corrupción es imperioso para facilitar a la sociedad civil, y a todos los ámbitos de la sociedad (público y privado), la generación de resultados económicos que mejoren la vida de los ciudadanos.

Bibliografía

Aviles, C., O. Brito-Bigott, H. Faría, H. Montesinos-Yufa y D. Morales (2009), “Does Corruption Increase the Cost of Doing Business Through Complex Regulations? An IV Approach” Working Paper IESA, USB and UMA,August 2009.

Brito-Bigott, O., H. Faría, H. Montesinos-Yufa y D. Morales (2009), “Does High Levels of Economic and Political Freedom Cause Less Corruption?” Working Paper IESA, UMA and USA, September 2009.

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1 Mauro (1995, 1996, 1998), Gupta, Davoodi y Alonso-Terme (1998), Al-Marhubi´s (2000), Bahmani-Oskooee y Nasir (2002), Di Tella y MacCulloch (2007), Akcay (2006), Bruneti, Kisunko y Weder (1997), Johnson, McMillan y Woodruff (2002), Hellman, Jones y Kauffmann (2003), Svensson (2003), Clarke y Xu (2004) y Beck, Demirguc-Kunt y Maksimovic (2005). Estas referencias bibliográficas se pueden ver en Brito-Bigott, Faría, Montesinos-Yufa y Morales (2009) reseñada en la bibliografía al fi nal de este artículo.

2 Los datos utilizados en el estudio citado son el Índice de Corrupción Percibida para el 2008 de Transparencia Internacional, el Índice de Libertad Económica publicado por el Fraser Institute, y el Índice de Libertad Política es un promedio del Índice de Libertades Civiles y Derechos Políticos publicados por Freedom House (2005)

3 El Índice de Corrupción Percibida para el 2008 es tomado de Transparencia Internacional, y los índices de regulaciones complejas se tomaron del reporte Doing Business (2009) del Banco Mundial. Estos índices están compuestos por el número de procedimientos; el tiempo, medido en días calendario, y el costo.

jueves, 18 de febrero de 2010

Boletín N 2: La formación de un administrador en la Universidad Monteávila

Por: Guillermo Fariñas Contreras (gfarinas@uma.edu.ve)

“Doing good for doing well”
, resumía el mítico Peter Drucker la actuación de un gerente: hacerlo bien para hacer el bien. En una frase integraba las dimensiones técnica y ética del trabajo. Son muchos los enfoques para la formación académica de un profesional de la administración y pienso que la cita puede compendiar uno de ellos.

Hacerlo bien nos lleva al campo del quehacer o del conocimiento de qué hay que hacer. Inmediatamente surgen temas que un futuro administrador debe dominar. Usaré la metáfora del edificio para exponer de forma organizada los saberes necesarios, pero aclarando que en su ejercicio forman un todo unitario: se dividen los conocimientos para enseñarlos pero para aplicarlos hay que integrarlos.

Antes de edificar, hay que poner las bases. Son la infraestructura, lo que va por debajo del suelo: lo que no se ve pero es fundamental. Es esencial pero no se suele apreciar porque no es vistoso. El administrador debe poseer unos fundamentos sólidos que le permitan construir los demás saberes. Un lugar preeminente lo ocupan las técnicas cuantitativas. Inmediatamente pensamos en las materias de Cálculos y Matemáticas que están presentes en todo Programa de enseñanza de Administración, y los conocimientos que a través de ellas se transmiten. Pero todo buen educador del área sabe que esos aprendizajes no son los únicos perseguidos y ni siquiera los más importantes. Es el momento de hacer una aclaratoria.

Todo buen hacer, es decir toda ejecución excelente, integra conocimientos y habilidades. Los conocimientos son saber algo, las habilidades son saber hacer ese algo. En la educación de un profesional se pretenden ambas cosas: que se crezca en conocimientos y en habilidades. Cuando se enseña matemática se busca principalmente el desarrollo de la habilidad analítica. Habilidad que servirá para identificar y afrontar problemas con orden y generar soluciones lógicas.

Con las asignaturas de Economía sucede algo similar. Es importante, por ejemplo, que un futuro administrador sepa que en competencia perfecta el precio marginal se aproxima al costo marginal, es decir que la ganancia tiende a cero. Pero igual de importante es que, realizando los cálculos para determinar cuál es ese precio y otros problemas de la economía, desarrolle habilidad analítica.

Como parte de los fundamentos, también se pretende que los alumnos dominen las nociones de la contabilidad. No solo que sepan cuáles son los principios contables sino que sean capaces de aplicarlos. Otras habilidades intelectuales básicas son las comunicativas: comprender información oral y escrita, y expresarla de forma clara y concreta, tanto en textos como oralmente.

Puestas estas bases es posible construir sobre ellas. Los saberes y habilidades podrán ser tan altos cuan fuertes hayan sido los fundamentos. No es posible ganar al ajedrez si primero no se sabe cómo se mueven las piezas. Sigamos pues, construyendo el edificio…

Lo esencial de una empresa es producir y vender, lo demás es apoyo. Así, en el primer piso de nuestro edificio se encuentra el conjunto de conocimientos de las funciones medulares empresariales: sus operaciones de manufactura de bienes y de otorgamiento de servicios, y el mercadeo y la comercialización de sus productos. Lo anterior está sustentado por los conocimientos de finanzas y de tecnología. Todos estos temas son imprescindibles para el manejo eficiente de los recursos, que sería una habilidad pretendida. Otras no menos importantes que los docentes de estas asignaturas deben buscar son el análisis y la resolución de problemas.

Sin embargo, esta sólida base técnica es condición necesaria pero insuficiente. El futuro administrador debe tener las aptitudes necesarias para trabajar con y para la gente. El trabajo en equipo no solo es el modo normal en el que se organizan las empresas sino el más efectivo si se hace bien. Así, el alumno de administración debe seguir afinando sus habilidades comunicacionales: del arte de preguntar y de escuchar con empatía. Requiere conocer de la actuación de las personas en organización, qué les mueve, para darse a sí mismo y estimular a otros con motivos de excelencia. Ahondar en lo que es la amistad, porque lo natural es que tenga amigos en su lugar de trabajo. Y como nadie da lo que no tiene: hay que ser muy gente para trabajar con la gente, por lo que se requiere crecer en las virtudes de la convivencia: gratitud, respeto mutuo, afabilidad, optimismo y alegría.

En la fachada o periferia del edificio debe estar la capacidad de lidiar con el entorno. El ritmo y profundidad de los cambios económicos, sociales, culturales y tecnológicos hacen cada vez más necesario conocer sus bases y tendencias. Por otro lado, la empresa debe estar atenta a las necesidades de su clientela actual y potencial, para servirla cada vez mejor. Además, el entorno es cada vez más competido y complejo, lo que exige del administrador el comenzar a desarrollar el pensamiento estratégico. El currículo del futuro administrador debe tener un espacio para el humanismo. Es necesario porque las organizaciones están llenas de humanidades: gente con ideales y valores, y un entorno en que incide la historia y lo socio-político. Como alguna vez leí: la historia no sirve para nada, pero el que no sabe historia no sabe nada.

Coronando nuestro edificio, está la esencia del potencial gerente, su capacidad de decidir y de lograr que lo decidido se haga. En la médula de toda buena decisión está primero qué debe hacer uno, es decir, hay que decidirse y asumir la respons-abilidad: habilidad de responder a los retos. Ya advirtieron los clásicos: “Tanto el éxito como el fracaso son hijos ilegítimos: el éxito, porque tiene muchos padres; el fracaso porque no tiene ninguno”. Muchas decisiones requieren cooperación y el futuro administrador tendrá que motivar, liberar talento humano, y, muy pronto, dirigir a los demás. No es un derecho sino una obligación: deberá “obtener la adhesión de hombres libres a un objetivo común respondiendo a la vez a sus aspiraciones personales” (Álvarez de Mon). Esto exige no sólo un conjunto de capacidades, sino esencialmente de virtudes. En palabras de Ortega y Gasset: “Si quiere dirigir a los demás, tendrá que imperar sobre Usted mismo”. Para ser un líder, el alumno de administración deberá emprender una transformación personal que le permita percibir, pensar y actuar de manera distinta a como lo ha hecho hasta ahora.

Para orientar todas estas dimensiones, hace falta que el alumno se conozca cada vez más, crezca en capacidad de reflexión. Materias como Antropología filosófica, Ética general y Ética para la empresa proporcionan base, altura y profundidad a nuestro edificio. Con ellas se busca el segundo propósito de la frase con la que se comenzó este escrito: hacer el bien.





Boletin N 2: Nociones del marketing y su relación con la democracia consolidada

Por: Jahn Catherine De Sario (ktys87@hotmail.com)

Según Philip Kotler el marketing se define como una técnica de administración empresarial que permite anticipar la estructura de la demanda del mercado elegido, para concebir, promocionar y distribuir los productos y/o servicios, con el fin de maximizar los beneficios de la empresa.

El marketing involucra tanto estrategias de ventas como el estudio de posicionamiento de mercado, para lograr satisfacer las necesidades y deseos de los consumidores con una visión de rentabilidad constante.

El buen marketing se caracteriza por respetar las marcas que ofrecen argumentos positivos, buscando ganarse cada día la aprobación de los consumidores en un ambiente de intercambio justo, donde reina la confianza. Para desarrollar este punto, me enfoco en el fenómeno de mercadeo suscitado por Barack Obama, que logró diferenciarse de sus opositores Hillary Clinton, la mujer más conocida en Norteamérica y John McCain, distinguido Senador Estadounidense, a través de la mejor estrategia comercial caracterizada por “El Cambio” y por el yes we can. Ésta brindaba una óptica de “gran verdad”, que al ser repetida constantemente se hacía cada vez más grande, creando una aureola de legitimidad y autenticidad.

Campaña política

Obama presenta un gran experimento que ilumina el mercadeo político con las siguientes características: simplicidad, que vende una idea muy sencilla denominada “El Cambio”; consistencia, según lo cual el objetivo era posicionar la idea de “Cambio” en la mente de los electores, repitiendo constantemente este mensaje; relevancia, ya que cambió el campo de batalla político a su favor para poder ganarla, causando en sus opositores distracción y forzando a dedicar su tiempo en las variaciones de sus campañas. Al ser distinta la concepción de Obama frente al cambio, y personificar este concepto, tuvo cierta ventaja mientras que los demás se enfocaron en temas pocos relevantes como experiencias con líderes mundiales o propuestas variantes.

Hillary Clinton contó con diversas estrategias; resaltó su “experiencia”, para culminar con “soluciones para América”, y terminó creando poca familiaridad con el ciudadano al variar constantemente de táctica.

John McCain se enfocó en el tema de “La fabricación (el rehacer y rehacer) del candidato”, basado en el lema “El país primero” donde se revelaba parte de su personalidad como un hombre conservador, rebelde, héroe, comandante, conciliador, líder experimentado y patriota; con lo que resultó tener poca importancia o relevancia en el votante medio.

En pocas palabras la señora Clinton y el señor McCain cometieron un grave error en la utilización del buen marketing al compararse y opacarse uno a otro, al adoptar una actitud y mensaje hacia la población de “yo puedo hacer mejor el cambio que mi oponente”, porque en el marketing la única palabra válida es la diferenciación o la libre competencia basada en los distintos atributos que se le ofrece al ciudadano-elector, para lograr de esta manera el posicionamiento en la mente del consumidor con una estrategia única.

Compatibilidad entre el marketing y la democracia

El marketing tiene beneficios sociales, los cuales comparte plenamente con la democracia, tales como el intercambio de valor justo (precio justo, marca fiable), consumo de productos y servicios necesarios para el bienestar, libertad de elección en sus decisiones (respeto de las preferencias del consumidor), flujo libre de información y por último la participación activa de la mayoría de personas (inclusión).

Estos elementos son claves para que el intercambio genere valor en el consumidor y la empresa. Al momento de participar en transacciones voluntarias y justas, la elección fomenta la posibilidad de controlar y elegir los ofrecimientos del mercado o país, en función de sus necesidades y preferencias, favoreciendo a su vez la competencia, la eficiencia, la calidad y la innovación.

Como se comentó anteriormente, el buen uso del mercadeo se basa en la confianza, pero aquellos que utilizan el marketing político con malas intenciones, contribuyen con la desconfianza en el sistema. Lo mismo ocurre en el mercado de bienes y servicios, al destacar razones negativas por las cuales no se deberían comprar los productos de la competencia, con lo que se crea un panorama donde la oferta de bienes resulta de baja calidad a precios elevados, la relación precio-valor es injusta, se genera la pérdida del derecho a la igualdad de oportunidades para comprar lo que se ofrece.

En fin, el marketing político tiene mucho que aprender de los principios del buen marketing, debe contribuir enseñando a los consumidores a elegir bien, puesto que al brindar confianza y ser involucrados en intercambio justos, se hacen personas solidarias que exigen al gobierno ser responsables de sus actos, con la finalidad de introducir sistemas de distribución e incorporar a los ciudadanos en redes mundiales de información, para generar la prosperidad económica.

Bibliografía
Artículo:
“¿Qué pueden aprender los profesionales del Marketing de la campaña de Obama?”. Publicado Noviembre 05, 2008.
Artículo:
“El mejor aliado de la democracia. El marketing puede cambiar el mundo”.
John A. Quelch y Katherine E. Jocz.

martes, 9 de junio de 2009

Boletín N 1: Editorial

Bienvenidos al primer número de Entorno Empresarial. El Consejo de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila agradece a todas las personas que han tenido que ver con la puesta en marcha de esta iniciativa, en especial a los que enviaron sus artículos para la publicación. Con este número, Entorno Empresarial se propone iniciar un recorrido por el mundo de la literatura académica en el área de negocios, economía, finazas, mercadeo, política, derecho y sociedad; además, pretende servir de base para la futura creación de publicaciones especializadas en el área de las Ciencias Económicas y Administrativas.

El problema de este comienzo es lograr que este proyecto perdure en el tiempo. Por eso, uno de los grandes retos que tenemos es darle personalidad y continuidad a Entorno Empresarial, y que los profesores y alumnos de la Universidad Monteávila en particular, y la comunidad académica venezolana en general, se motiven a investigar y publicar hechos de importancia para Venezuela y el mundo.

Otro reto de Entorno Empresarial es generar los incentivos adecuados para estimular la producción de más conocimientos en el área de los negocios, la economía y las finanzas; y contribuir con las otras publicaciones que ya existen en Venezuela, a orientar las iniciativas de la sociedad civil.

El camino que debemos transitar para hacer de Entorno Empresarial una publicación de referencia nacional, es algo que debemos aprender, y para lo que como cualquier criatura recién nacida, requiere de cuidados y de consejos de nuestros amigos, en particular del ámbito académico.

Entorno Empresarial quiere asumir la responsabilidad de contribuir con la discusión de ideas vitales para el buen gobierno de las organizaciones, el desarrollo, la generación de riqueza, la disminución de la pobreza, la defensa del estado de derecho y los derechos de propiedad, la libre iniciativa de la sociedad civil organizada, las prácticas gerenciales en el sector público, etc.

La formación de la opinión pública es un asunto de responsabilidad social, y más aún las conclusiones a las que llegan las investigaciones universitarias, porque es materia prima para la formación de opiniones generadoras de cambio. Si el motor de las investigaciones es la búsqueda del mejoramiento de la sociedad, la producción intelectual que refleje Entorno Empresarial será para provecho de la sociedad venezolana. Esperamos contar con un público que demande estas características, además de procurar, con nuestra oferta, generar una mayor expectativa,

Boletín N 1: VI Jornadas de Administración 25 y 26 de marzo de 2009

¿Gerenciar en Socialismo?
Capitalismo, Socialismo y Mercantilismo
El papel del Estado y de la empresa en la economía


Durante la última década, una gran cantidad de países, entre los cuales se encuentra Venezuela, han orientado sus políticas públicas sobre la base del socialismo. Esto ha significado una mayor intervención por parte del Estado en la distribución y planificación de los recursos, y una menor participación de la sociedad civil y de la iniciativa privada en la búsqueda legítima de un mayor bienestar.

Como siempre ha existido un acalorado debate sobre el sistema de asignación de recursos que genera más bienestar y dado el sobreposicionamiento que ha tenido el socialismo en Venezuela en los últimos años, es lógico que en las universidades se someta a consideración la pregunta: ¿cuál es realmente el sistema económico que genera mayor riqueza, desarrollo y crecimiento a la sociedad?

En la VI Jornada de Administración se plantea el tema del gobierno de las empresas y del desarrollo de negocios en ambientes más regulados y planificados (socialistas), que requieren habilidades y prácticas gerenciales distintas a las que podría conseguirse en ambientes menos regulados, y en los que la iniciativa privada de la sociedad civil organizada trata de procurar el bienestar social.

Por esta razón, en la comunidad de personas que forman parte de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila no son raras las discusiones acerca de qué tanto debe intervenir el Estado en la economía, de si debe el Estado proteger a la empresa nacional y si éste debe ser propietario de empresas que pudieran estar en manos de los privados, o si el Estado debe incentivar a los privados a que tengan iniciativa.

El propósito de la VI Jornada de Administración es desarrollar un espacio para discutir los beneficios, costos y pérdidas que surgen de los diferentes tipos de organización social (socialista, capitalista y mercantilista) y qué consecuencias en el ámbito de gobierno de las empresas acarrea trabajar bajo los diferentes tipos de asignación de recursos.

En este espacio contaremos con la asistencia de personalidades tanto del mundo académico como del mundo empresarial que abordarán el tema desde diferentes puntos de vista invitando a cada uno de los asistentes a que hagan una síntesis, de manera que los participantes formen su opinión acerca de estos temas de actualidad.

Boletín N 1: Crecimiento económico y desarrollo sustentable

Por Andrea Russi de Capiello (arussi@uma.edu.ve)

A nuestros clientes:
Cuando se desarma el motor del carro y luego se vuelve a armar, siempre sobra algo. Estamos trabajando en eso.
Anónimo en taller mecánico, Caracas.



Miguel Angel Rodríguez y un equipo de colaboradores de la escuela de negocios IESE (RODRÍGUEZ Y RICART, 2001) publicaron un ensayo interesante en el que se analizaba la definición de desarrollo sostenible emanada de la Comisión Bruntland en 1987. Entre otras dimensiones, ellos destacan la importancia de las características temporal y espacial sobre las cuales se deben considerar las variables sociales, medioambientales y económicas. Señalan dicha característica como fundamental en el entendimiento de las dificultades y barreras que plantea, a la economía, el reto de la sostenibilidad, ya que todas las variables deben ser consideradas “a un mismo tiempo”, “para todos” y en “todo el planeta”.

Los autores resumen lo anterior de la siguiente manera:
“…de lo que se trata es que ni lo económico, ni lo medioambiental, ni lo social tengan una especial preponderancia. Es decir que ni la prosperidad económica se haga a costa del medio ambiente y la sociedad, ni que, mutatis mutandi, el progreso social o medioambiental se haga a costa de las otras variables.”

Desde sus orígenes como ciencia, la economía ha encontrado sentido en la creación y protección del valor económico. ¿Cómo podría ahora incorporar esta ciencia cualquier otro objeto de estudio que no sea sustituible y que carezca por lo tanto de valor de intercambio? Pues podría ser suponiéndole un precio y valorándolo económicamente. No muchas personas están de acuerdo con esta postura, ya que supondría aceptar que ciertos recursos son sustituibles por otros una vez agotados.

Además, esta respuesta simple podría ser un arma de doble filo, ya que de aplicar el mismo razonamiento a la biología o a la ecología en aras de procurar que incluyan al hombre y su cultura como objeto de estudio, tendríamos:

“Desde sus orígenes como ciencia, la biología ha encontrado sentido en el estudio sistemático de la materia viva. ¿Cómo podría ahora incorporar esta ciencia cualquier otro objeto de estudio que no sea únicamente materia? Pues podría ser considerándolo pura materia y ¡descartando el resto!”. Nuevamente tendremos que aceptar que algunas personas rechazarán esta postura por entender que reduce al ser humano a un animal sustituible por cualquier otro.

Con estos ejemplos se pone de manifiesto la dificultad de que una perspectiva o enfoque particular adopte otro o se enriquezca con nuevos elementos, ya que los saberes y las ciencias se han especializado en explicar sistemáticamente su objeto de estudio y la mejor forma que éste tiene de permanecer y desarrollarse. Han tenido éxito en separar la realidad para su análisis, pero ahora tenemos el reto inminente de juntarla de nuevo.

Este reto, además de implicar con la forma en la que el hombre ha entendido la realidad en los últimos siglos, implica también con la urgencia de resultados concretos ahora. Es decir aunque el economista aún no adquiera perspectiva ecológica, ni el científico recuerde que es un ser humano trascendente y creado, ni el ciudadano acepte los límites físicos del planeta, aunque todo eso esté presente hoy en día, igual tenemos que sobrevivir y alimentar a más de 6 billones de seres humanos y cuidar de un sinfín de ecosistemas que prestan servicios vitales. Hay algunos indicadores de que esta sobrevivencia implica, al menos a corto plazo, la necesidad de crecimiento económico.

Si este crecimiento económico es necesario, al menos para que la autora y los lectores de este ensayo sobrevivan, entonces podría ser interesante cuestionarse si será inteligente aprovecharse de él para catapultar el desarrollo sustentable y no frenarlo o recortarlo en aras de una posible futura sostenibilidad planetaria. Evidentemente esto sólo es posible si dicho crecimiento económico no corrompe las bases de lo que se pretende desarrollar: la humanidad.

El crecimiento económico contribuye notablemente a la mejora de la educación y ésta es la que forma los criterios que alimentan el sentido común. Este sentido es el necesario para la identificación del beneficio de la internalización de los costes reales del crecimiento, de la imperiosa necesidad de dejar de “quemar” el capital natural y desarrollar vías tecnológicas reales que permitan vivir de su rédito sin agotarlo (GELOBTER, 2004), (COMISIÓN EUROPEA, 2002). Es por medio de la educación además que las sociedades podrán distinguir que se hace imperativa una revisión de nuestros patrones actuales de consumo (Qi, Xu, et al, 2001). Para llevar adelante esta educación el capital es un requisito necesario, pero algunos expertos señalan que no es suficiente.

En la última edición de enero de 2008, el semanario The Economist presenta un artículo sobre “lo verde” que es el crecimiento de algunos países. El artículo toma como referencia el Índice de Sustentabilidad Ambiental, presentado en el Foro Económico Mundial de Davos (enero 2008), el cual ordena los países de acuerdo a su “salud ambiental”. Como parece demostrar el resultado de esta categorización, a mayor ingreso per capita, mayor salud ambiental y sostenibilidad. Pareciera que el capital es entonces condición suficiente; sin embargo, la diferencia entre los índices de países vecinos como el caso República Dominicana y Haití, que tienen similar ingreso per capita y un índice de “salud ambiental” muy diferente, hacen pensar que hay otra variable a considerar y los autores del artículo señalan la política como factor clave en la diferencia. Este ejemplo manifiesta nuevamente la integralidad de la realidad y el reto de las ciencias que la estudian. Cabe entonces preguntarse ¿Está preparado el economista de hoy?

Boletín N 1: La gerencia y el hombre del siglo XXI

Por Nelly Cottin de Castillo (profesoracottin@yahoo.com)

Gerencia del siglo XXI


Las empresas exitosas en el siglo XXI se caracterizan por tener una visión global del negocio y contar con un personal especializado, motivado; reconocen que el éxito de su gestión está en el éxito de sus empleados. Diseñan planes de desarrollo y crecimiento para su personal y diseñan políticas de compensación que estimulan la creatividad y el logro personal. Se están incrementando los diseños de negocio donde no necesariamente se requiere una sede fija para integrar al personal, sino que se trabaja a distancia y por supuesto se economizan gastos operativos, se incrementa la velocidad de respuesta y se minimizan las limitaciones geográficas para la contratación de personal especializado y se facilita la discrecionalidad en los tiempos de trabajo. Aquellas cuya estrategia de negocio lo exige, diseñan su estructura de trabajo en equipos, estimulan su desarrollo con planes orientados a ese fin y focalizan su atención al desarrollo de competencias personales que faciliten este tipo de gestión.

Sin embargo, cuando hablamos de la empresa, la empresa es un ente despersonalizado, en la que hay una junta directiva con directores que representan grupos o personas detrás de unas acciones… cuyo fin único es la rentabilidad de su inversión. Capitales sin patria, sin dueños, sin responsables ante las decisiones que afectan a su gente, al ambiente, al país en donde operan… organizaciones sin almas.

Eso sí, las empresas tienen su código de ética y valores en los que no faltan enunciados referidos al medio ambiente, a las comunidades y a su gente; pero al presentarse alguna situación donde deben tomar decisiones que podrían afectar su beneficio económico a corto, mediano o largo plazo, estas organizaciones dejan de ser “humanas” y consistentes con sus principios y se transforman en estructuras cosificadas por el pragmatismo inmediato y nadie responde por ellas: fue decisión de “la empresa”.

¿Cuáles han sido las consecuencias?

Diferencias insalvables entre grupos sociales, entre países y continentes donde operan, generando las grandes crisis del siglo XXI: migraciones incontroladas, discriminación racial, especulación financiera, escasez de bienes y servicios. Los principios y valores quedan de lado ante un envolvente pragmatismo.

El hombre de hoy


De acuerdo con investigaciones realizadas por la industria farmacéutica, en los países más desarrollados se venden más ansiolíticos; la gente es más infeliz, sufren de depresiones. En un mundo donde se han desarrollado tanto las comunicaciones estamos más aislados que nunca. En un mundo donde tenemos el conocimiento a la mano encontramos unos niveles de ignorancia insólitos en personas que ocupan posiciones gerenciales importantes. La especialización ha incrementado el desinterés por los campos del saber que no están directamente relacionados con su trabajo y se reducen a un mundo de lo inmediato, de lo aplicable, de lo pragmático. Estamos creando al hombre de estímulo-respuesta que responde a necesidades propias y su razón está en función de lo personal. La globalización ha llevado al triunfo de los fuertes sobre los débiles, se valen de políticas para vivir mejor sin importar a costa de qué.

Sin embargo, el hombre busca la perfección, tiene la inquietud de ser más porque la naturaleza humana está hecha para ese crecimiento, en búsqueda de la perfección.

Rescate del hombre para el siglo XXI


El mundo hacia el cual el ser humano trasciende a sí mismo, es un mundo pleno de sentidos y lleno de otros seres humanos.

Dijo Viktor Frankl: “La búsqueda de sentido de la vida se le presenta a todo hombre, es parte de su propia naturaleza. Y este sentido le viene manifestado desde afuera para abrirle su realidad trascendente, por tanto hay que estar abierto a esto porque el significado de la vida no se escoge, se descubre”. Y se descubre en el entorno donde nos toca vivir.

¿Dónde está lo trascendente del hombre de hoy? Tenemos que rescatar a ese hombre, revolucionando al mundo con valores y ética.

Los valores son nuestras referencias morales, sociales, familiares: las referencias de siempre. Desde el inicio de su existencia el hombre busca la verdad y el bien. Éstas se consiguen ejerciendo la libertad. Sin embargo, el hombre es un ser social que establece sus relaciones con el otro. La ética es la ciencia que muestra el modo correcto del actuar libre del ser humano, se refiere al comportamiento humano. Dice Ramón Ibarra Ramos: “El hombre pierde la ética porque es más fácil dejarse llevar por lo emocional, por la reacción instintiva de sobre vivencia y dejamos de lado la racionalidad”. Se pierde la ética por los resultados a corto plazo.

La ética es una competencia empresarial diferenciadora; predice claridad de propósitos y confiabilidad en la gestión; permite saber esperar mejores oportunidades, dominar las apetencias instintivas, aprender a tener disciplina.

Boletín N 1: La utopía como causa del atraso latinoamericano

Por Ignacio De León (idl@ufm.edu)

Si algo caracteriza las instituciones latinoamericanas es el aparente desorden en la apropiación de los recursos. Lejos de resistirse, las sociedades latinoamericanas suelen aceptar e incluso, celebrar, la colectivización total o parcial de industrias y sectores enteros de la economía que podrían ser más eficientemente utilizados en manos de emprendedores privados. Así, sin mayor resistencia, bienes privados tan diversos como tierras e inmuebles, energía y del espectro radioeléctrico, aguas y el mismo sub-suelo son objeto de nacionalización, limitaciones o autorizaciones estatales, o controles de diversa índole.

Pero también, bienes “públicos” tales como aceras y calles, terrenos aledaños a las ciudades, o parques nacionales, son “privatizadas” por comerciantes informales, bajo la mirada tolerante de la autoridad, quien los administra como si se tratase de bienes privados, con fines políticos.

La combinación de una ideología que tiende a colectivizar lo privado, y a tolerar la privatización de lo público ha alimentado una sensación de anarquía institucional en el control de los recursos sociales, con lo que ha eliminado el incentivo de los agentes económicos por invertir en ellos, para capitalizar su potencial productivo, y agregarles valor mediante usos cada vez más variados. En su lugar, se ha gestado un entorno institucional que utiliza los recursos sociales como rentas para explotar, donde el esfuerzo por agregar valor mediante inversiones productivas es negocio arriesgado, toda vez que el beneficio derivado de dicho esfuerzo, jamás está asegurado al empresario innovador.

No es casualidad que las distintas doctrinas de filosofía política emanadas y practicadas en la región a lo largo de su historia tiendan a visualizar los recursos sociales como recursos limitados y escasos, donde el desiderato político para lograr el bienestar colectivo no es cómo generar nuevos recursos, sino cómo administrar los escasos recursos existentes. Por ello, en lugar de plantearse la creación de riqueza como objetivo de las políticas públicas, la ideología política latinoamericana, consistentemente ha centrado su interés en encontrar una fórmula mágica de equidad, para asignar equitativamente recursos escasos en la sociedad. En suma, las ideologías políticas latinoamericanas han estado dominadas por la búsqueda de utopías sobre la administración “justa” de los recursos sociales.

1.- La utopía como rectora de las decisiones colectivas

Las reglas institucionales son el reflejo de las convicciones morales e ideológicas de la sociedad. En el caso latinoamericano, la convicción ideológica dominante es que los recursos sociales tienen una presunta vocación “colectiva”, no obstante estar conformados por bienes privados. Esto ha generado un tejido institucional que si bien admite en principio la propiedad privada, también tiende a cuestionarla constantemente, por su presunta “función social”.

La función social de los derechos económicos está asociada a la búsqueda de utopías sociales que ha caracterizado la historia latinoamericana desde sus orígenes institucionales. Las políticas públicas están concebidas para colectivizar bienes privados, en la medida que ello permite alcanzar la justicia social, pues los bienes sociales son escasos, y por tanto toca al Estado apropiarse de ellos (nacionalizaciones) o girar al sector privado las instrucciones necesarias (regulaciones, permisos, licencias, etc.) para asegurar que ellos sean puestos al servicio del colectivo. Esta convicción ideológica ha permanecido inalterada a lo largo de la historia de la región. Hay una incapacidad para ver el problema de fondo que condiciona el paradigma ideológico dominante en las políticas públicas en América Latina desde sus orígenes, esto es que los recursos no son limitados, sino que ellos dependen de la capacidad creativa de los empresarios. Es la empresarialidad de una sociedad su talento creativo para identificar nuevas formas sobre cómo emplear los recursos materiales a disposición, la que hace la medida de su prosperidad material. La insistencia en colectivizar los recursos sociales viene de lejos en la historia latinoamericana.

Al colectivismo indigenista de las culturas precolombinas sucedió la escolástica salamantina, la cual buscaba encontrar la virtud de las transacciones económicas en un utópico “precio justo” que muchos podían instrumentar a través de toda una variedad de monopolios y estancos reales, administrados por funcionarios virtuosos. Tales monopolios incluían, entre otros, los derechos del real ensaye de oro y plata, los diezmos, el real derecho del quinto, el derecho de vajilla, el derecho de amonedación, los ramos del alumbre, cobre, estaño y plomo, el ramo de tributos reales, el derecho de censos, el remate de oficios vendibles y renunciables, los oficios de cancillería, el papel sellado, la media anata, el servicio de lanzas, el derecho de licencias, el derecho de ventas, composiciones y confirmaciones de tierras y aguas, el derecho de pulperías, derecho de comisos, impuestos de la grana, añil y vainilla, derecho de entradas de vino, aguardientes y vinagres, depósitos de nieve, cordobanes y colambres, el juego de gallos, la pólvora, la real lotería, el de dos novenos reales, las alcabalas, el ramo de pulques, el derecho de armadas y averías, el de almojarifazgo, las salinas y venta de sales, aprovechamiento, alcance de cuentas, anclaje, el lastre, bienes mostrencos, y los donativos (Sánchez Núñez, 2000). La imposibilidad de encontrar tales precios justos, pronto condujo a la corrupción y contrabando, que caracterizarían la economía colonial en las Indias.

No obstante, este sistema institucional fue continuado luego de la Independencia, a comienzos del siglo XIX, en la naciente doctrina positivista, la cual pretendía imponer una agenda de modernización racionalmente a la sociedad, entendida ésta como un cuerpo orgánico susceptible de recibir las ordenes impartidas por una elite ilustrada. En el campo jurídico el positivismo erradicaba el contenido moral de las leyes y las convertía en meros instrumentos del accionar gubernamental, con los fi nes que éste impusiera para alcanzar la modernización de la sociedad.

El positivismo no alteró la sustancia de las conservadoras instituciones latinoamericanas; por el contrario, reforzó la defi ciente asignación de propiedad en ellas, no sólo perpetuando los estancos y otras formas de monopolio heredadas de la Colonia, sino además, imponiendo un sistema de control político de minorías sobre los derechos de propiedad. La utopía del desarrollismo positivista excluyó las grandes mayorías que habrían de buscar su reivindicación social en grandes movimientos políticos en la primera mitad del siglo XX.

Sin embargo, el Estado de Bienestar nacido de la triple influencia del agrarismo de la Revolución Mexicana (1910), del pensamiento político filo marxista de la Revolución Bolchevique (1917), y de la Doctrina Social de la Iglesia Católica postulada en la encíclica papal Rerum Novarum (1891), las cuales habría de inspirar los movimientos políticos dominantes en la región a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, no hizo más que reeditar el sistema excluyente heredado institucionalmente, si bien bajo una nueva coartada progresista.

Estas influencias no serían capaces de alterar el carácter esencialmente corporativista, mercantilista y excluyente de las políticas económicas latinoamericanas, así como tampoco favorecería una difusión masiva de los derechos de propiedad. Por el contrario, se limitó a reemplazar las elites ilustradas y conservadoras de la generación anterior, por el Estado Benefactor, controlado por nuevas elites políticas quienes se limitaron a mantener la estructura monopolizada de los derechos de propiedad, en representación de las grandes masas populares (Vargas Llosa, 2004).

Las políticas de desarrollo que se emplearían en el modelo de Estado benefactor buscarían reforzar los monopolios como estructura central del sistema económico, igual que en generaciones anteriores. La unanimidad de las constituciones latinoamericanas dictadas desde mediados del siglo XX condiciona el derecho de propiedad a una etérea “función social”, así como permite que el Estado se reserve sectores “estratégicos” de la economía que suelen ser aquellos donde el país cuenta con sus mejores ventajas competitivas. De esta manera, la actuación del sector empresarial fue relegada a sectores donde solamente puede sobrevivir con subsidios estatales, cuasi-monopolios gremiales autorizados y protegidos por la política comercial del Estado, mientras que los sectores de mayor rentabilidad frecuentemente quedaron condenados a ser explotados a través de monopolios estatales o concesiones privadas, igualmente monopólicas. La utopía del desarrollismo del Estado de Bienestar conduciría nuevamente a un fracaso, esta vez económico, al estallar la crisis de la deuda externa en 1982.

Los resultados de este modelo condujeron a las reformas neoliberales implementadas por inspiración del llamado “Consenso de Washington” (Williamson, 1990). Bajo la aparente defensa de los principios de mercado, estas reformas concentrarían su atención en mejorar el desempeño de los gobiernos, pero no a transformar la estructura monopolizada de los derechos de propiedad, que ahora habría de quedar –nuevamente- en manos privadas. En efecto, si bien es indudable que las reformas neoliberales de los 90 habrían de mejorar el desempeño general de las economías latinoamericanas, al deslastrar los estados de las pesadas cargas fi scales impuestas por costosas empresas estatales, dichas reformas se limitarían a transferir activos del sector público al sector privado, pero manteniendo la condición de monopolio de las actividades respectivas. La utopía neoliberal emplearía mecanismos de intervención estatal supuestamente dirigidos a preservar la transparencia del mercado y los derechos económicos que paradójicamente acabarían con la estabilidad misma de los derechos de propiedad: leyes antimonopolio, agencias de regulación sectorial, comisiones estatales para combatir el “dumping” y otras practicas “desleales” del comercio internacional, la protección de monopolios de derechos de autor y patentes so pretexto de defender la propiedad intelectual, etc. Toda esta intervención estatal se orientaría a corregir fallas de mercado, en la búsqueda de la efi ciencia económica, el nuevo ethos de las políticas públicas.

El evidente resurgimiento de propuestas políticas basadas en el populismo, la colectivización de los derechos y el estatismo, representadas en el postcomunismo gramsciano predicado por varios partidos latinoamericanos, actualmente en el poder, afi liados al Foro de Sao Paulo, muestra el evidente desgaste de la propuesta neoliberal, que no fue capaz de inducir un cambio profundo en la estructura monopolizada de los derechos de propiedad en la región. De acuerdo con el más reciente latino barómetro publicado por el semanario “The Economist” (2007), “muchos latinoamericanos ya no creen que únicamente el mercado puede aportar una proporción justa de los benefi cios del crecimiento económico.” De hecho, “los latinoamericanos esperan más del Estado y menos del mercado.”

2.- Conclusiones

Las sociedades que han logrado consolidar la propiedad han logrado vencer las limitaciones de la naturaleza, dotando a sus miembros de los incentivos que necesitan para invertir en la producción de nuevos recursos productivos, agregando valor mediante la innovación empresarial y la identifi cación constante de nuevos usos a recursos sociales que de otro modo siempre serian limitados. Pero mas allá de la evidencia de la conexión entre progreso y propiedad, la pregunta que surge es por qué razón algunas sociedades han favorecido el surgimiento de la propiedad mientras que otras, como la latinoamericana, lo han anulado.

En el caso latinoamericano, la respuesta a esta pregunta se encuentra en la búsqueda de utopías sociales que ha inspirado políticas públicas monopolizadoras de los derechos de propiedad. Desde la concesión de la administración de estancos reales, pasando por la titulación de derechos de propiedad precarios sobre la tierra bajo los programas de reforma agraria del Estado de Bienestar, hasta las privatizaciones neoliberales y los monopolios de patentes y derechos de autor, las políticas públicas latinoamericanas han sido excluyentes, regresivas y profundamente conservadoras de los monopolios sobre los sectores de mejores ventajas competitivas. Para promover el crecimiento económico acelerado de los países en la región, se precisa cambiar radicalmente la estructura de la propiedad en estos sectores, eliminando monopolios y extendiendo la propiedad privada a las grandes mayorías.


Bibliografía

“A warning for Reformers”, The Economist, Nov 15th 2007, www.economist.com

GONZALEZ FABRE, RAUL (S.J.) (2007) Socialismo a la Venezolana: Cinco Problemitas, 692 Revista SIC, Marzo 2007

O’DRISCOLL Gerald P Jr., Edwin J. Feulner y Mary Anastasia O’Grady, (2003) Index of Economic Freedom (Washington: The Heritage Foundation and Dow Jones)

SÁNCHEZ NÚÑEZ, Héctor (ed.) (2000), Los Estancos en la Nueva España, (México: Comisión Federal de la Competencia)

RANGEL, Carlos (1976), Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario, (Caracas: Monteavila Editores)

VARGAS LLOSA, Álvaro (2004) Rumbo a la Libertad: Por qué las izquierdas y el neoliberalismo fracasan en América Latina, (Madrid: Planeta)

VILLALOBOS, Sergio, Rafael Sagredo (2004), Los Estancos en Chile, Centro de Investigaciones Diego Barrios Arana, (Santiago de Chile: Fiscalía Nacional Económica)

WILLIAMSON, John (ed.) (1990) Latin American Adjustment: How Much has happened, (Washington, D.C., Institute for International Economics)


Boletín N 1: Las bases de Occidente

Por Hugo J. Faria (hugo.faria@iesa.edu.ve)

Los principales aportes de la civilización occidental son el estado de derecho, el capitalismo y la democracia. En principio estos son valores universales del hombre que se han diseminado mucho más allá de las fronteras geográficas de Occidente como la India.

A propósito de la celebración de Janucá y la Navidad, es apropiado refrescar el fundamento de estos logros hechos por el genio de occidente. Argumento que el cimiento de las contribuciones de Occidente es el judeo-cristianismo, a pesar de que ha habido autoridades religiosas, en determinados momentos históricos, opuestas al legado occidental como democracia, capitalismo y algunos desarrollos científicos.

En la Torah, concretamente en el Génesis 1, 28-30, después de haber creado Dios al hombre le dice: “henchid la tierra y sometedla: mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra”. Claramente no se trata de una religión pasiva como pueden ser las religiones orientales. Hay un inequívoco mandato a la acción y a no ser resignados.

En el capítulo 20 del Éxodo, Moisés promulga a los israelitas las Tablas de la Ley o Decálogo, que después reposará en el Arca de la Alianza. Todos los israelitas se regirán por estas leyes sin excepción alguna. Esta es la semilla del estado de derecho, ricos y pobres, reyes y súbditos son iguales ante la ley. Este principio queda reforzado por San Pablo en Gálatas 3, 28: “ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”.

En el Deuteronomio 6, 4-5 leemos: “Escucha, ¡Oh Israel!, El Señor Dios nuestro es el solo y único Dios y Señor. Amarás pues al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas” Es decir, sólo Dios es adorado y reconocido como Ser supremo. Ningún otro ser humano, así sea presidente o rey, es considerado una deidad. Además, el Génesis 1, 27 dice: “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya: a imagen de Dios lo creó.” Aquí radica la dignidad del ser humano que es imagen de Dios y por tanto es libre.

Estos versículos contienen el germen de la democracia, porque si somos iguales ante la Ley tiene sentido elegir de entre nosotros mismos a los gobernantes. Estos principios, entre otros, explican cómo un esclavo fugitivo como Calixto llegase a ser Papa.

Finalmente, en el Decálogo hay dos mandamientos que sirven de base al capitalismo, no robarás y no desearás lo ajeno, ergo hay propiedad privada piedra angular de la libertad. Además, la parábola de los talentos en Mateo 25, 14-30 invita a asumir riesgos e invertir y San Pablo en Tesalonicenses 3,10: “el que no quiera trabajar que no coma” lo cual es compatible con el capitalismo.

La Civilización Occidental, sin embargo, se encuentra seriamente amenazada. Primero, por el Islam radical que odia hasta el punto de cometer actos terroristas y de suicidios con tal de desestabilizar y destruir los valores de la cultura occidental. Llama la atención la generalizada ausencia de democracia, capitalismo, estado de derecho e inferioridad jurídica de la mujer en los estados islámicos. Es preocupante que en Arabia Saudita no exista una sola iglesia cristiana, o sinagoga y las mujeres occidentales que visitan tengan que usar una pañoleta.

La segunda gran amenaza es el secularismo. Las iglesias en Europa se encuentran vacías y la tasa de fertilidad de los europeos es tan baja que cada vez hay menos franceses, españoles, italianos y alemanes entre otros, claro síntoma de decadencia. Por el contrario, las mezquitas se multiplican en Europa, se estima que en 12 años un cuarto de la población europea será musulmana, en Inglaterra la ley Sharia es parte de su sistema judicial y los judíos emigran de Francia hacia Israel por el antisemitismo.

Actualmente existen en los Estados Unidos movimientos seculares que se oponen a que en lugares públicos se exhiban Decálogos, Pesebres y la Menorah. Es más, estos “progresistas seculares” cuestionan el saludo de Feliz Navidad y sugieren que lo correcto es decir felices días festivos. El movimiento de asimilación de los judíos en la diáspora, su abandono de las prácticas religiosas mandadas por Moisés, es otra expresión del secularismo que embarga a Occidente. A este ritmo el judaísmo sobrevivirá sólo en Israel.

Europa, expresó recientemente el Papa Benedicto XVI, es el resultado del diálogo entre Jerusalén y Atenas donde Jerusalén pone la fe y Atenas la razón. Actualmente, en Occidente impera la razón pero no hay fe. En el mundo musulmán hay fe, pero no hay razón. Esta condición dificulta el diálogo.

Ciertamente como nos dijera recientemente Rafael Tomás Caldera estamos igual que los cristianos y judíos hace dos mil años: viviendo en un mundo pagano. ¿Qué pasará? No sé. Lo que sí sé es que Dios no abandona a Su pueblo. Aquellos que le permanecen fieles son la semilla de un movimiento regenerador que volverá en virtud de Su promesa.

Boletín N 1: Panorama petrolero color petróleo

Prof. Jorge Riera (JRiera@gbc-laa.com)

Entre especialistas es archiconocido que los precios de los commodities suben gradualmente pero que el descenso no es así, sino que se desploman. Con sus altibajos, producto de la volatilidad, la escalada del precio del barril de petróleo en los mercados internacionales pasó en unos tres años de $ 30 a un pico de 147, en julio de 2008. Después de un desplome se recomienza un ciclo de alza hasta alcanzar una estabilización regulada por la oferta y la demanda. Unos $ 80 por barril pueden equilibrar tanto a consumidores como a productores. Una cifra menor hace muchos proyectos inviables y ya se cuentan por centenas los diferidos o cancelados con la consecuente secuela de recesión. Es obligante un uso racional por parte de los primeros y una política austera de los operadoras en sus actividades de exploración, producción, refinación y mercadeo. A la pregunta de cuándo se alcanzará este equilibrio, éste podemos pronosticarlo para dentro de unos tres años y tanquam pax romana durará el tiempo que lo permitan los actores en juego.

¿Cómo nos afecta? ¡Bastante! Veámoslo de esta manera: la producción venezolana está, según fuentes internacionales de prestigio, en unos 2,3 Mbd (Millones de barriles diarios) de los cuales se están exportando sólo unos 1,7 Mbd y el consumo interno in crescendo de unos 0,7 Mbd. El asunto es dramático: no sólo nuestro barril que se desploma de 130 a 30 dólares sino que también, se dejan de exportar barriles a ese mercado “caro” para traerlos a un mercado donde para procesarlo hay que importar insumos de otros países para convertirlo en gasolina ¡y venderlo produciendo pérdida! Para un país petrodependiente es grave el asunto, sobre todo el caso venezolano en el que el cuadro es: una provincia madura con más de 80 años de explotación y agotamiento de las reservas, la producción disminuyendo, insuficiente inversión para mantener la producción –no digamos aumentarla– recurso humano carente de capacidad técnica y gerencial por razones conocidas, consumo interno creciendo sin mesura, ningún mantenimiento mayor a las refinerías, un marco jurídico que ahuyenta inversiones y una estatal petrolera cada vez más alejada de “las buenas prácticas gerenciales”.

Todo conduce a que el proyecto oficial Siembra Petrolera –producción en 5.8 Mbd– sea absolutamente irrealizable. Requiere aumentar la producción anualmente en unos 500 Kbd y que en los tiempos de la “apertura petrolera” con todo a favor, alcanzaba los 250 Kbd. Es cierto que en la Faja Bituminosa del Orinoco hay ingentes reservas, pero es más cierto aún, que eso es un bitúmen extra pesado de unos 10° API, del cual con las tecnologías actuales puede recobrarse un 10% y que para ser rentable requiere un precio del crudo mayor al actual. Agreguemos a esto que los socios internacionales en el negocio en este momento, no son precisamente los que tienen las tecnologías de vanguardia en el metiér petrolero. Lo cual significa que el país demorará el doble de tiempo o le costará el doble o, lo más probable: ¡ambas cosas! Si damos un vistazo al mercadeo internacional lo más llamativo es que Venezuela ha desvirtuado principios económicos relativos a los mercados naturales, que sólo considerado en sus dimensiones geográficas resultan aberrantes: maltratar el mejor cliente a una semana en tanquero y coquetear con unos clientecitos a 20 días de entrega. ¿Los grandes favorecidos? Canadá y Méjico exportando al mayor consumidor del planeta, los EE.UU. El primero aumentando sus entregas de crudos y refinados tomando el share abandonado por Venezuela, lo que incluye extra pesados de la Arenas Bituminosas de Alberta, competidoras de nuestra Faja y Méjico manteniendo sus cuotas, no competidas por Venezuela quien ahora comparte el 4º o el 5º lugar como suplidor a los EE.UU. junto con Nigeria. No mencionemos Arabia Saudita, quien se limita a mantener una entrega de unos 1,5 Mbd a cambio de tecnología militar para mantener su defensa en el Medio Oriente y de paso sin salirse de sus mercados naturales de Europa, China e India. El pluralismo clientelar venezolano es bueno en teoría, pero en la dura realidad priva el costo de entregar un producto con un flete 4 veces mayor a unos clientes como China e India que en el mejor de los pronósticos le comprarán unos 350 Kbd entre los dos porque la dieta de sus refinerías no es de petróleo pesado ni hay planes de construirlas y cuyas economías se enfrían porque dependen de la de los EE.UU. ahora entrando en una crisis que se avizora severa.

Respecto al gas, aunque diferente, el panorama no es menos tranquilizador. Venezuela no es ni será en mucho tiempo una potencia gasífera. No lo es porque no se abastece el mercado interno y se importan desde Colombia 150 Mpcd (millones de pies cúbicos diarios) de gas, tampoco hay prospectivas de un plan que lleve gas siquiera a la mitad de los potenciales consumidores comerciales, industriales o residenciales. No lo es porque el 90% de las reservas de gas están asociadas a los yacimientos de petróleo y ya hemos mostrado la problemática inherente al crudo. Y tampoco lo es porque los proyectos de envergadura que tienen que ver con la explotación del gas natural no han arrancado de manera contundente ya bien sea por razones de costo de oportunidad, formación de asociaciones estratégicas, sesgo ideológico o por las inmensas inversiones requeridas para un producto que requiere amarre de contratos a largo plazo y el poco incentivo que representa el mercado venezolano subsidiado y no competitivo.

Y para ir resumiendo de manera benévola este cuadro, digamos que nos enfrentamos a una PDVSA insostenible en el tiempo. Si antes sus detractores la calificaban como de un estado dentro del Estado ahora se asemeja a un estado paralelo al Estado que asume cada vez más, roles ministeriales desvinculados de las ramas técnicas del negocio y en ese derrotero no se puede ser eficiente para cumplir las metas de producción, de mercadeo y de construcción de la infraestructura necesaria. En el epílogo de esta comedia habrá que volver a intentar retomar los mercados naturales, abrir las inversiones a los que saben del negocio y desprenderse del lastre que significan las responsabilidades no petroleras. Lo ideal sería adoptar el llamado “triángulo noruego”, cuyos 3 vértices lo constituyen una empresa del estado exclusivamente petrolera que explora, produce, refina y vende petróleo. Toma para sí lo que determinan sus gerentes como requerimiento para su funcionamiento e inversiones y pasa a otro vértice ocupado por el Estado el diferencial de dinero, quien a su vez utiliza lo que propiamente exigen sus funciones para revertirlas a la ciudadanía, dueño de su industria y elector de sus gobernantes de turno. En el tercer vértice estarían representados los entes administrativos reguladores connotadamente independientes en sus funciones. ¿Ilusión? ¡Bastante! Pero lamentablemente guste o no, se pueda o no, no hay otra salida. Panorama petrolero color petróleo

Boletín N 1: El Capitalismo compasivo de David Green: “hacer el bien y hacerlo bien”

Un vuelco a la RSE del Siglo XXI

Por Fabiana Corredor Alumna de 3er año FCEA

En un artículo controversial publicado en el New York Times en 1970, Milton Friedman planteó que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) se conquista cuando las empresas maximizan beneficios, y argumentaba que el resultado social que se alcanza es superior que cuando se intentan prácticas altruistas. Si bien sus argumentos no se alejan completamente de la realidad, resulta inverosímil creer que la única forma en que una empresa pueda lograr metas filantrópicas requiera del sacrificio de las ganancias.
Todo en la vida tiene sus excepciones, hasta aquellas que hacen resistencia a un Premio Nobel, tal es el modelo de negocio de David Green, un líder de innovación social y salud internacional que emprendió un proyecto llamado “Project Impact”, el cual es capaz de producir y distribuir tecnologías médicas de alta calidad a un costo mucho menor que los modelos convencionales de manufactura.

La visión de Green fue extraordinaria; se enfocó en una discapacidad física que cumpliera con tres características: que fuera frecuente, que limitara la capacidad laboral de quien la padeciera y, por supuesto, que tuviera tratamiento. Las cataratas cumplen con los tres requisitos, pues representan la causa principal de ceguera a nivel mundial y la cirugía de cataratas es la operación más común en Estados Unidos hoy en día. Primer paso resuelto.

En 1992, Green establece sus laboratorios “Aurolab” en India para producir los lentes intraoculares para el tratamiento de las cataratas. Gracias a la tecnología y a su estructura de costos y beneficios logra descender el precio de los lentes a 4$, mientras que en Estados Unidos costaban 100$. El producto fue distribuido a millones de personas en 86 países, con lo que Aurolab se convirtió en una de las manufactureras de lentes intraoculares más grandes del mundo.

Los estratos sociales más pobres reciben el producto y el servicio totalmente gratis y aún así la organización obtiene un margen de beneficios meritorio. Muchos se mostrarán incrédulos; sin embargo, Green nos dice: “encuentra la manera de bajar los costos de una tecnología médica o servicio, y luego gradúa los precios de modo que los pobres no paguen nada; quienes tengan los recursos para adquirirlo paguen parte del costo, y los ricos paguen por encima del costo”.

A través de una simple discriminación de precios (i.e. cobrarle más a los que están dispuestos a pagar más, y cobrarle menos a los que están dispuestos a pagar menos), combinada con operaciones altamente eficientes y producción en altos volúmenes, “Project Impact” es rentable, financieramente sostenible y no requiere de donaciones, a diferencia de las organizaciones de su naturaleza. Aravind Eye Hospital, un grupo de hospitales en la India, demuestra la eficiencia de su modelo: 47% de los pacientes no pagan monto alguno, el 10% paga dos tercios del costo, y el 35% paga una cantidad considerable por encima del costo ¿Resultados? Un margen de beneficios del 50%. (http://www.socialprofitnetwork.org/pdfs/david.pdftec)

Un estudio de los pacientes de catarata en la India sugiere que el 85% de los hombres y el 58% de las mujeres que habían perdido su trabajo debido a cataratas, recuperaron sus empleos luego de la cirugía. Los que resultan beneficiados no son sólo los pacientes sino los familiares, quienes se liberan de la carga mientras regresan al sector productivo.

El mismo Green se refería a este modelo de negocio como “compassionate capitalism”, frase que recuerda las recientes peticiones de Bill Gates en el Foro Económico Mundial en Suiza, publicadas en el Wall Street Journal, en el que “instó al capitalismo a volverse más creativo en la búsqueda de maneras de ayudar a los necesitados del mundo”. Sin duda, “el capitalismo compasivo” de Green bien pudiera ser una respuesta a la demanda de Gates.

Lawrence Summers, ex presidente de la Universidad de Harvard y ex secretario del Tesoro de Estados Unidos, de la mano del discurso de Friedman, opina que “hacer el bien” y “hacerlo bien” en sí mismos ya son dos objetivos difíciles; por consiguiente, lograrlos simultáneamente lo considera una utopía. “Project Impact” demuestra que el filantro-capitalismo no es ficticio y que “haciendo el bien” también es posible conseguir que la empresa opere bajo márgenes de utilidad positivos.

Según Friedman la RSE puede convertirse en un costo social. La intención de este artículo es arrojar luces acerca de prácticas tal y como la discriminación de precios, que a pesar de ser una estrategia polémica y controversial, ha demostrado mejorar el bienestar económico para la sociedad en su conjunto.

Si Green hubiese preferido vender el 100% de los lentes intraoculares a un precio superior al costo ¿Seguiría siendo socialmente responsable? Pues sí, ya que la esencia de su ejercicio está dirigida directamente a satisfacer una demanda sentida en la sociedad, de allí que el compromiso social ya estaría implícito.

El éxito de Green radica en que su RSE forma parte de su modelo de negocio, lo cual le genera más ganancia a él y más bienestar a la sociedad. Actuar en esos términos no es pernicioso; gracias a que Green busca el mayor bienestar para su organización es que se ha hecho posible reducir el costo de sus tecnologías hasta el nivel que hoy en día permite a miles de familias necesitadas recibir el tratamiento gratuitamente. No debemos engañarnos, peligroso en todo caso sería pensar que las cosas buenas vienen exclusivamente de la filantropía.